Fundada 2017 por Jorge Larraín y José Manuel Álvarez con el objetivo inicial de derribar las barreras logísticas y acercar los juegos de mesa modernos al público chileno, Fractal Juegos se ha consolidado como una de las editoriales más relevantes del país.

En sus nueve años de trayectoria, Fractal Juegos transitó desde sus primeras localizaciones —como Arboretum y Parade— hacia el desarrollo de un catálogo robusto que hoy exporta títulos originales -como Whispering Woods, El Pantano de Feya y otros- a más de una decena de países. Este crecimiento ha estado marcado por el trabajo junto a destacados autores y autoras, tanto a nivel nacional como internacional, y por la gestión de licencias culturales de alto impacto, tales como 31 Minutos y Mafalda, forjando además colaboraciones estratégicas con gigantes del rubro como Asmodee y Devir.

Detrás de casi una década de trabajo ininterrumpido, Simón Weinstein, casi fundador de la editorial, reflexiona sobre la evolución de un mercado lúdico que poco a poco transforma sus bases, proceso del que inevitablemente han sido protagonistas.

«Hemos notado una constante expansión del mercado chileno. Si bien los años de pandemia fueron especialmente auspiciosos, ha sido constante el aumento de medios lúdicos, editoriales, autores, tiendas, distribuidoras, etc… Hace 9 años daba la sensación de que los juegos de mesa eran parte de un «nicho» especifico: lo nerd, ñoño o geek, y eso tenía una connotación más negativa que hoy por hoy ya no está. Actualmente, hay un proceso global en que se han resignificado esos conceptos, siendo algo más mainstream. Vemos que esto es un proceso cultura más general, en el cual los juegos de mesa cumplen un rol, junto a muchos otros productos culturales: los videojuegos, las series, incluso el coleccionismo de los TCG o los Funko. Se siente que ser nerd es cada vez menos malo», dijo.

– ¿Qué ha sido lo más importante que ha conseguido Fractal en estos nueve años?

– En mi opinión, lo más importante que ha conseguido Fractal en estos nueve años ha sido construir un catálogo amplio y diverso, que combina una gran cantidad de localizaciones con juegos originales. Hoy contamos con propuestas que van desde Fillers y party games hasta títulos más complejos, como El Pantano de Feya.

«Además, nos llena de orgullo tener un catálogo en el que conviven autores nacionales con reconocidos diseñadores internacionales, como Simone Luciani y Helge Ostertag»

«Otro de nuestros grandes logros ha sido trabajar con licencias de gran relevancia. Ya hemos publicado siete juegos de 31 Minutos, consolidando una parte importante de nuestro catálogo en torno a esta querida franquicia, que no solo se comercializan en Chile sino que tienen un gran impacto en otros mercados, como el mexicano. También hemos desarrollado colaboraciones con Asmodee y Devir, que publicaron versiones tematizadas de Dobble y Gato, Cabra, Queso, Pizza inspiradas en 31 Minutos, y ampliamos esa línea con una colección de puzzles basada en el mismo universo»

«En esa misma línea, comenzar a publicar juegos de mesa de Mafalda también ha sido un hito muy significativo para nosotros. Crecimos leyendo las aventuras de Mafalda y sus amigos, por lo que es especialmente emocionante tener la oportunidad de crear y publicar juegos ambientados en ese mundo».

Fractal ha trabajado con autores y autoras chilenas cuyos juegos han llegado a otros mercados. ¿Qué importancia tiene para ustedes ese rol de impulsar y proyectar talento nacional hacia el extranjero?

– La verdad es que es algo que nos llena de alegría y orgullo. Igual, no hay que engañarse: el mercado actual sigue siendo liderado por las editoriales europeas. Pero también es verdad que cada vez más se ven juegos de autores de otras latitudes. Para nosotros es muy emocionante ir a reuniones en ferias con editoriales extranjeras, y ver como llaman la atención los juegos de autores nacionales. Creo que un caso interesante a destacar es Whispering Woods, un juego diseñado por Cristian Bustos y Bernardo Vasquez, los chicos de Flip Studio, que ha sido localizado en más de 11 países y se han producido más de 22.012 unidades. Es muy lindo ver como ideas locales pueden tener una llegada a mercados extranjeros. 

¿Cuál ha sido el principal desafío que han debido enfrentar como editorial y qué aprendieron de él?

– En mi opinión, el principal desafío al que nos hemos enfrentado es la profesionalización. Cuando comenzamos, como buen emprendimiento y sin muchos referentes de editoriales de juegos locales, hacíamos un poco de todo y estaba bien desorganizada nuestra forma de trabajo. Hoy en día ha habido mejoras notables en tener un foco más claro, roles más definidos, procesos establecidos, etc… Si bien es un proceso constante, y en el que aún nos falta, los avances en este sentido han sido significativos. 

Si tuvieran que elegir un juego de su catálogo que represente mejor a Fractal, ¿cuál sería y por qué?

– No sé si es el que mejor nos representa, pero el juego de nuestro catálogo que nos gustaría destacar es El Pantano de Feya. Este juego representa un hito para nuestra editorial por varias razones. Por una parte, es el primer juego original un poco más pesado que hemos publicado, aunque tiene un equilibrio interesante entre dificultad y accesibilidad. Es nuestro juego récord en cuanto a internacionalización, ya que ha llegado a 12  mercados y se han impreso 36.176 unidades. Además, nos encanta el producto final al que se llegó: las mecánicas de los hermanos Ostertag, el arte de Mico, etc.. creemos que es un juego que tiene mucha potencialidad para seguir expandiéndose y que demostró que asumir riesgos importantes también puede traer recompensas interesantes. 

Mirando el estado actual del hobby y la industria en Chile, ¿qué creen que hace falta para que la industria siga creciendo durante los próximos años?

– Para que la industria siga creciendo en Chile, es clave seguir avanzando en salir del nicho. Si bien la industria ha crecido, y sus actores se han multiplicado, aún queda mucho por avanzar. En ese sentido, es importante seguir generando y apoyando espacios colectivos para que se reúna la comunidad y está pueda fortalecerse, y, por otra parte, crear espacios que saquen el hobby del nicho y lo vuelvan más masivo. 

«Un buen ejemplo de esto es Ludifest, que es una gran feria de juegos de mesa organizada por Asmodee, que se hace en Estación Mapocho, es una instancia super valiosa, ya que no solo reúne a quiénes ya aman el hobby, sino que, al ser en un lugar tan público y masivo, llama a nuevos potenciales jugadores. Es por eso que nosotros buscamos generar alianzas con espacios nuevos, creativos, por ejemplo, municipalidades, centros culturales u otras organizaciones públicas, así mismo no solo reunirse en tiendas de juegos, sino que abrir espacios en librerías, cafeterías, hablar con comunidades que puedan resultar afines como gente ligada a la música, al arte, al humor, etc… Los juegos de mesa tienen mucho potencial y creemos que aún falta mucho camino para lograr que lleguen a más y más familias y hogares».