Cuando Abejota-G decidió asumir la publicación de Octo Rumble, uno de los aspectos que más llamó la atención dentro de la comunidad fue la participación de Daniel Guzmán. Conocido por su labor al frente de Diluvio Lúdico, hoy el canal de juegos de mesa más grande de Latinoamérica, Guzmán pasó de comentar, enseñar y recomendar juegos a involucrarse directamente en el desarrollo y edición de uno.
El proceso representa un nuevo capítulo para una figura ampliamente reconocida dentro del medio lúdico chileno, pero que, según él mismo explica, no implicó un quiebre respecto de su trabajo anterior, sino una evolución lógica de un recorrido que lleva años construyéndose.
La publicación de Octo Rumble, proyecto desarrollado junto al psicólogo Juan Salazar y el ilustrador Cristian Mellado, se producirá además en un contexto particular para la industria nacional: el equipo optó por desarrollar un modelo propio de campaña inspirada en el crowdfunding internacional para acompañar el lanzamiento del juego, combinando difusión, generación de comunidad y validación de mercado.
En ese escenario, la experiencia acumulada por Guzmán como divulgador se transformó en una pieza relevante para conectar el proyecto con jugadores, tiendas y creadores.
Una evolución natural
–¿Cómo configura tu participación en este proyecto, tu apertura al mundo editorial como publicador y editor? ¿Cómo se compatibiliza ahora con este rol también de medio lúdico?
-Yo creo que era una evolución súper natural y súper orgánica en ese sentido. Diluvio siempre ha sido un canal que ha crecido lento pero estable. Nunca ha tenido una explosión ni en seguidores ni en visualizaciones, pero siempre ha ido amasando muy de a poco una audiencia, un estilo y una personalidad. El camino editorial siento que conecta de forma muy natural con lo que ya se está haciendo, siempre también con la honestidad y la transparencia que corresponde.
Guzmán sostiene que la recepción por parte de la comunidad ha sido positiva precisamente porque el tránsito entre ambos roles se produjo de manera gradual y transparente. Explica que incluso al abordar contenidos relacionados con Octo Rumble ha procurado mantener límites claros respecto de su participación dentro del proyecto.
“Por ejemplo, en el tutorial de Octo no digo lo positivo y lo negativo del juego porque sería súper contraproducente. Obviamente hablé un poco del proceso, pero siempre reconociendo los límites”, dijo.
Para el resto del equipo, su aporte excede con creces la visibilidad pública que puede aportar Diluvio. Juan Salazar destacó que su conocimiento del mercado y sus redes dentro de la industria fueron fundamentales para diseñar la estrategia de lanzamiento y establecer vínculos con distintos actores del medio.
Cristian Mellado, en tanto, aseguró que Guzmán cumplió un rol clave desde las primeras etapas del desarrollo, ayudando a identificar referentes, analizar mecánicas y evitar similitudes involuntarias con otros títulos del mercado.
Más que una cara visible
Aunque su presencia pública suele concentrar buena parte de la atención, Guzmán insiste en que Octo Rumble es el resultado de un trabajo colectivo y que ninguna de las áreas involucradas podría haber funcionado de forma aislada.
-¿Cómo entiendes hoy tu rol dentro del proyecto?
-Me juega a favor ser la cara visible, pero obviamente, como bien dice Cris, todo el proceso y todo lo que está detrás es mucho más grande que yo, es mucho más grande que Diluvio y es mucho más grande que Abejota-G misma. Entonces ahí tengo la ventaja de ser el rostro, pero el trabajo que hay detrás… yo simplemente soy un reflejo del proceso, no soy el proceso en sí.
El ahora editor recuerdó incluso una anécdota ocurrida durante una sesión de juego con niños, cuando le preguntaron por qué su nombre no aparecía en la caja. Hasta entonces, los créditos visibles destacaban a Juan Salazar como autor y a Cristian Mellado como ilustrador.
“A mí también siempre me gustó esta idea de ser la persona que apoya, pero no ser coautor ni ser coilustrador. Le pusimos ‘editor’, creo, en la parte de atrás para que aparezca efectivamente mi nombre”, contó.
Más allá de la publicación de Octo Rumble, el equipo proyecta una editorial enfocada en procesos de desarrollo extensos, con un fuerte componente de testeo y una mirada que combina entretenimiento y herramientas educativas. En ese camino, Guzmán ve continuidad entre su trabajo como divulgador y esta nueva faceta editorial: ambas buscan acercar más personas a la cultura de los juegos de mesa.
“Como digo, ha sido una evolución súper orgánica y nunca forzada. Tampoco he recibido comentarios negativos de gente como: ‘Ah, claro, apoya el juego porque es parte del equipo’. Al contrario, he tenido muy buena recepción de todos y creo que eso es reflejo también de cómo ha ido Diluvio creciendo junto con la editorial Abejota-G”.