Camila Fernanda Ogaz Valenzuela, 33 años, ingeniera Civil Industrial y madre de Juli de 10 años, conoce el Catan gracias a su tío Daniel, siendo un referente importante en su entrada a este mundo hace ya casi 10 años, lo que comenzó como un juego para compartir en familia y amigos, a una actividad deportiva de alto nivel y en palabras de Camila, “una parte super importante de su vida.”
A continuación, conoceremos un poco mas de nuestra nueva campeona Nacional de Catan 2026, aunque no es un nombre nuevo, quienes están en el circuito tienen la experiencia de ser “Camilated” en alguna partida amistosa, torneos amateurs o en el Challenger.
¿Generalmente con quién juegas?
Juego principalmente con La Secata del Catan. Todas las semanas elegimos un día para juntarnos a jugar y compartir. Se ha formado una comunidad muy linda en torno al juego, así que finalmente no se trata solamente de jugar Catan, sino también de encontrarnos y pasarlo bien juntos.
¿Antes de ir al Nacional estuviste entrenando?
La verdad es que, más que entrenar como tal, estuve trabajando en identificar cuáles eran las cosas que debía mejorar para poder concretar una victoria. Sentía que tenía el nivel para conseguirlo, así que mi preparación estuvo mucho más enfocada en analizar mis errores, entender qué podía hacer distinto y trabajar sobre esos puntos.
¿Cómo crees que estuvo la organización de los clasificatorios y del Nacional?
Este año participé en pocos clasificatorios porque logré clasificar de manera temprana, así que no podría hacer una evaluación muy completa de cómo estuvieron en términos generales.
Respecto al Nacional, creo que la organización ha mejorado bastante con el tiempo. Hubo un inconveniente con el programa que llevaba los registros, pero lograron sacar el torneo adelante “jugando” y gracias también al apoyo de Catanium. Me gustaría destacar justamente eso: que ante una dificultad fueron capaces de flexibilizar y buscar una solución en favor de entregarnos un buen torneo.
¿Qué sentiste cuando en el Nacional sabías que podías o ya habías ganado?
¡Estaba eufórica! Muy feliz por lo que estaba logrando. Es difícil explicar todo lo que se siente en ese momento, sobre todo porque este año yo realmente sentía que tenía las capacidades para poder campeonar.
Además, me sentí súper apoyada por toda la comunidad y eso hizo que el momento fuera todavía más especial. Sentir la alegría de tanta gente acompañándome en algo que para mí significaba tanto fue muy lindo.
¿Cuál crees que fue el secreto o lo más importante que hiciste para lograr ganar el Nacional?
Creo que fue haber estudiado mis propias fallas y enfocarme en mi juego. Más que intentar encontrar una fórmula para ganar, traté de entender qué cosas dependían de mí y cuáles podía mejorar.
Creo que aprender de las partidas que no resultaron como esperaba fue clave para llegar mucho más preparada y poder concretar esta vez la victoria.
¿Cómo ves el nivel de jugadores en Chile comparado con el nivel extranjero?
Creo que el nivel de los jugadores chilenos ha mejorado muchísimo con el tiempo. Tenemos una comunidad competitiva cada vez más grande, con jugadores que estudian, juegan constantemente y buscan mejorar.
Si seguimos creciendo de esta manera, creo que tener un campeón o campeona mundial chilena no es algo tan lejano.
¿Cuáles son tus expectativas en el Mundial de Catan representando a Chile?
Mi primera expectativa es aprender inglés para poder estar bien en la mesa jajaja.
Pero hablando del juego, me siento bastante capaz de entregar una competencia de buen nivel. Quiero ir a representar a Chile de la mejor manera posible, confiar en el juego que me permitió llegar hasta acá y, por supuesto, contar con la bendición de los dados para poder avanzar lo máximo posible.
También quiero disfrutar la experiencia. Llegar a un Mundial representando a Chile ya es algo enorme, pero obviamente voy con todas las ganas de competir.
¿Qué consejo le darías a quienes desean jugar a este nivel de Catan competitivo?
Creo que en todo lo competitivo es muy importante aprender a trabajar las emociones y la frustración. Cuando uno se propone una meta y no logra conseguirla, puede ser muy frustrante, así que también hay que aprender a convivir con eso, analizar lo que pasó y seguir adelante.
Y, por, sobre todo, si quieren competir, disfrútenlo. No hay nada más lindo que disfrutar genuinamente lo que uno está haciendo. Al final, ganar es increíble, pero todo lo que se vive y las personas que uno conoce en el camino también son parte d


