Uno de los juegos de mesa más antiguos de los que tenemos vestigios de sus reglas, tablero y piezas es el Go, que se data, de forma imprecisa, en el año 4000 a.C. El Go es un juego de estrategia donde dos jugadores compiten por controlar territorio en un tablero cuadriculado de 19×19 líneas. Aunque sus reglas son simples en esencia, la profundidad estratégica es enorme. En la actualidad, podemos ver parte de su mecánica en los famosos Agrícola, Carcassonne y Brass: Birmingham.
¿Cómo se juega?
¿El objetivo? Controlar más territorio (puntos vacíos rodeados) que el oponente al finalizar la partida. Esto se hace mediante la colocación de piedras (blancas y negras); las negras juegan primero. Cada turno consiste en colocar una piedra en una intersección vacía (no en las casillas).
Las piedras se colocan y no se mueven, pero pueden ser capturadas. Una piedra o grupo de piedras conectadas (horizontal o verticalmente) debe tener al menos una “libertad” (intersección vacía adyacente) para permanecer en el tablero. Si un grupo pierde su última libertad (es rodeado), es capturado y retirado del tablero. Cuando ambos jugadores pasan consecutivamente, el juego termina.
La puntuación se basa en los puntos vacíos rodeados por tus piedras, y las piedras capturadas cuentan como un punto.
Pensamiento profundo, disciplina y estrategia
De origen chino, cuenta la leyenda que la creación del Go fue un encargo del emperador Yao (dinastía Zhou) a los sabios de su corte, para que crearan un juego de mesa que sirviera para mejorar las aptitudes intelectuales de su hijo Dan Zhu, especialmente en disciplina y estrategia.
Así es como el Go no solo es un juego, sino que refleja principios de estrategia militar, equilibrio (yin y yang) y pensamiento profundo, a tal punto que fue considerado una de las Cuatro Artes del Saber (junto a la caligrafía, la pintura y la música).
Su tablero vacío simboliza el universo, y las piedras (negras y blancas) representan la interacción de opuestos. El Go floreció de fama por todo el país, al punto que el filósofo chino Confucio (551 a.C.–479 a.C.) afirmaba que era mejor jugar al Go antes que ser un perezoso. Este no demoró en llegar a países como Corea o Japón, en donde incluso se establecieron escuelas en el período Edo y se documentaron partidas históricas.
La esencia estratégica del Go queda reflejada en su significado: Weiqi, en chino, significa “juego de rodear” o “juego de cerco”. Los mecanismos modernos de juegos de mesa lo denominaron enclosure (cercado) y chaining (encadenar).
Es en el siglo XX donde el Go toma fama mundial, siendo difundido por el jugador de ajedrez Edward Lasker (1885–1981), ingeniero alemán que publicó en Estados Unidos el libro Go and Go-moku: The Oriental Board Game (1934), que aún se utiliza como manual de referencia. Emmanuel Lasker, campeón mundial de ajedrez y alumno de Edward Lasker (sin parentesco entre ellos), quedó tan encantado con el Go que señaló que «si encontráramos otra forma de vida sensible en la galaxia, probablemente jugarían al Go».

Aunque el Go no goza de una gran fanaticada en el mundo occidental, sí continúa cautivando a intelectuales. Así podemos verlo reflejado en la novela El maestro de Go (1970), del escritor japonés y premio Nobel Yasunari Kawabata, en donde, a través de un juego de Go, se enfrentan moralmente la tradición y la modernidad. También forma parte de guiones de películas como Pi: fe en el caos (1997), de Darren Aronofsky, o en el poema dedicado por Jorge Luis Borges:
“Hoy, nueve de septiembre de 1978,
tuve en la palma de la mano un pequeño disco
de los trescientos sesenta y uno que se requieren
para el juego astrológico del GO,
ese otro ajedrez del Oriente.”
Algunas estrategias
Si bien el Go se rige por reglas sencillas, dominarlo requiere comprender una serie de conceptos estratégicos fundamentales. Uno de los más importantes es la tensión entre influencia y territorio: mientras algunas jugadas están orientadas a controlar grandes áreas del tablero para ejercer presión en el largo plazo, otras apuntan a asegurar puntos concretos de forma inmediata. Entender cuándo conviene priorizar cada enfoque es clave para desarrollar una estrategia sólida.
Otro principio esencial es el de vida y muerte. Para que un grupo de piedras sobreviva en el tablero, debe formar al menos dos “ojos” —espacios vacíos aislados dentro del grupo—; de lo contrario, puede ser rodeado y capturado. A esto se suman los conceptos de sente y gote, donde la primera se refiere a jugadas que obligan al oponente a responder (tomando la iniciativa), mientras que la segunda describe movimientos pasivos que ceden el control del ritmo de la partida. Estos elementos hacen del Go un juego tan táctico como profundo.
¿Qué ocurre hoy en día?
En el año 2016, el mejor jugador del mundo de Go, Lee Sedol (18 veces campeón del mundo), llegó al Four Seasons Hotel de Seúl para jugar contra la inteligencia artificial AlphaGo en cinco partidas. Lee perdió cuatro de las cinco. Esto puede verse en el documental de Netflix AlphaGo, que refleja lo que esa derrota supuso para los jugadores de Go y para el progreso de la tecnología.
Actualmente hay más de 40 millones de jugadores en Asia, y se estiman unos 100.000 en América y Europa. La Federación Internacional de Go cuenta con 74 países miembros.
